Tu mejor medicina es tu alimentación
Prevenir enfermedades es otro de los muchos beneficios que tiene seguir una alimentación sana y equilibrada.
Comer bien, comer sano, ayuda a mejorar nuestro sistema inmune, consiguiendo así hacernos fuertes frente a enfermedades, a corto y largo plazo. Algunos alimentos nos aportan nutrientes que, si los tomáramos de forma aislada —como es el caso de muchos suplementos de antioxidantes—, no tendrían el mismo efecto. Estos nutrientes necesitan estar presentes en los propios alimentos, junto con otros, para que obtengamos el efecto buscado.
Después de los excesos en comidas y bebidas de las fiestas, ingerir alimentos como tomate, uvas, champiñones, brócoli o arándanos, en cantidades recomendadas, es vital para mejorar nuestro sistema inmune y recuperar el cuerpo de tantos excesos.
No debemos olvidar la fibra procedente de granos enteros, no de salvados. Los probióticos, por sus efectos a nivel intestinal, ayudan a mejorar nuestra flora, barrera que debemos cuidar ya que nos protege muy directamente de enfermedades.
Las grasas, en su justa medida, también deben formar parte de nuestra alimentación diaria: los ácidos grasos que nos aportan ayudan a prevenir incluso epidemias como la obesidad, hipercolesterolemias, hipertensión, diabetes y demás enfermedades cardiovasculares.
¡Come sano y ganarás en salud!
